Carlos Rojas Centro de Microscopía Electrónica. Facultad de Ciencias Desde 2016, cada 11 de febrero se celebra el Día Internacional de las Mujer y la Niña en la Ciencia. En esta fecha, quiero visibilizar una historia poco conocida pero fundamental para la microscopía: la de dos niñas inglesas que, a finales del siglo XVII, realizaron contribuciones científicas excepcionales gracias al dibujo, la observación minuciosa y el uso del microscopio. Nos trasladamos a la Inglaterra barroca. Hacia 1685, cuando Susana (1670–1738) y Ana Lister (1671–1704) tenían entre 13 y 15 años, apenas habían pasado dos décadas desde la publicación de la Micrographia de Robert Hooke y un lustro desde que Antoni van Leeuwenhoek fuera nombrado miembro de la Royal Society por el descubrimiento de sus “animalículos”. En esa época no existía la fotomicrografía, que llegaría dos siglos después; los científicos dependían por completo del dibujo para registrar sus observaciones. El padre de Susana y Ana, el médico y naturalista Martin Lister, —quien llegaría a ser médico de la reina Ana de Inglaterra—, enseñó a sus hijas desde los diez años a dibujar, pintar con acuarela y óleo, y grabar con buril y aguafuerte sobre planchas de cobre. Eran técnicas habitualmente reservadas a los hombres, y casi nunca a niñas. Martin Lister, gran aficionado a los moluscos, tenía acceso a importantes colecciones de conchas marinas y fósiles. Entre 1685 y 1692 publicó los cuatro volúmenes de su Historiae Conchyliorum (Historia de las Conchas), obra monumental que incluye 1062 grabados —con más de 2000 representaciones de moluscos— de una precisión solo igualada dos siglos después por la microfotografía. Todas las planchas fueron realizadas por Susana y Ana Lister. No se limitaron a dibujar conchas: aprendieron a diseccionar, a distinguir especies por diferencias sutiles en su anatomía y a utilizar la lupa y el microscopio como herramientas de análisis científico. Muchas de las figuras de la obra llevan grabados sus nombres o iniciales, aunque durante siglos el crédito se atribuyó únicamente al padre. Hoy, Susana y Ana Lister son reconocidas como las primeras mujeres científicas en utilizar el microscopio de manera sistemática y publicar registros visuales basados en él. En este Día de las Mujeres y las Niñas en la Ciencia, celebro su ejemplo y animo a las jóvenes a seguir explorando el mundo con la misma curiosidad, paciencia y precisión que ellas demostraron. Navegación de entradas Encuentro en Ciencias: Prof. Jimmy Castillo