Luna NASAOcaso o puesta de Tierra desde la cápsula Orión. Foto: NASA

Fue la musa que inspiró a Georges Méliès a incrustar un cohete espacial en el “ojo derecho” de la Luna; la misma que usó Pink Floyd como metáfora de la locura y la ambición; esa que Federico García Lorca personificó como una bailarina mortal y mística y que convirtió a Julio Verne en visionario y “clarividente”; aquella que, sumido en la depresión, pintó Vincent van Gogh de un amarillo intenso en medio de un cielo estrellado y en espiral.

La respuesta corta al titular de este artículo es: sí, la misión Artemis II, que le permitió a la civilización humana volver a la Luna en más de medio siglo (aunque sin aterrizar sobre su superficie, como lo hiciera con Apolo 17 en 1972), debería ser parte de nuestra conversación cotidiana.

Los doctores Ismardo Bonalde ⎼académico de la ACFIMAN e investigador titular del Centro de Física del Instituto Venezolano de Investigaciones Científicas (IVIC)⎼ y Willians Barreto ⎼investigador asociado del Centro de Física del IVIC y profesor titular jubilado de la Universidad de Los Andes (ULA)⎼ justifican esa afirmación.La audiencia de Artemis II es un rayito de esperanza. La misión superó el récord previo de la NASA que ostentaba la misión Crew Dragon Demo-2 (2020), convirtiéndose en la transmisión en vivo más vista en la historia de la agencia espacial estadounidense.

Solo en el canal de YouTube de la NASA, el amarizaje registró un pico de más de 3 millones de espectadores concurrentes. Si se suman las diversas plataformas de streaming, se estima que el evento en vivo fue seguido por más de 15 millones de personas durante la ventana de reentrada y recuperación de la cápsula Orión.

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Fuente: ACFIMAN