MacacoImagen de un Macaca sylvanus. Foto: Pixabay

Cualquier persona en el mundo con acceso a Internet se enteró de la historia de Punch, el macaco (Macaca fuscata) que el pasado mes de febrero se viralizó en las redes sociales al ir acompañado por un peluche de orangután de una famosa multinacional de muebles y decoración. Las imágenes causaron ternura y compasión. Sin embargo, el caso debe llamar a la reflexión, ya que las implicaciones de atribuirles cualidades o rasgos humanos a un animal o cosa ⎼fenómeno psicológico, a menudo involuntario, conocido como antropomorfismo⎼, pueden ser desafortunadas para el sujeto u objeto antropomorfizado.

Punch, quien ahora tiene ocho meses de edad, fue abandonado por su madre al momento de nacer en el Zoológico de Ichikawa en Japón. En enero de 2026, fue reintroducido con el grupo de macacos, pero fue rechazado por sus congéneres, a veces con violencia, por lo que siempre terminaba jugando solo. Al percatarse de la situación, los cuidadores le regalaron el peluche y comenzaron a impulsar la etiqueta (hashtag#HangInTherePunch (“Aguanta, Punch”). Ciertamente, su salto a celebridad no fue casual.

El lado negativo del antropomorfismo

“Punch es ejemplo de cómo el antropomorfismo es cuestionable. Aunque parezca que se le está ‘queriendo’ con likes tratándolo como a un ser humano, en realidad se le está cosificando (considerando como una cosa)”, explicó el doctor Bernardo Urbani, investigador asociado del Instituto Venezolano de Investigaciones Científicas (IVIC) y jefe fundador del Laboratorio de Primatología del Centro de Antropología del IVIC.

En 2019, el doctor Urbani ⎼junto con Natalia Ceballos-Mago (Fundación Vuelta Larga, Venezuela/Universidad de Montana, Missoula, EE. UU.)⎼ coordinó la edición del libro La primatología en Venezuela (Tomos I y II) como colección conjunta entre la Academia de Ciencias Físicas, Matemáticas y Naturales de Venezuela (ACFIMAN) y la Editorial Equinoccio de la Universidad Simón Bolívar (USB). La obra presenta un panorama exhaustivo y amplio de la primatología venezolana, pero también incluye investigaciones primatológicas fuera del país.

El antropomorfismo puede darse no solo hacia animales, sino hacia tecnología, agentes espirituales, personajes de dibujos animados y fuerzas de la naturaleza. Según un estudio publicado en Frontiers in Psychology, “cuando los humanos vemos una sonrisa en un primate no humano, como un mono, un gorila o un chimpancé, parece una gran sonrisa con dientes. El animal parece estar feliz. En realidad, esta expresión de ‘dientes descubiertos’ generalmente indica un estado más parecido al miedo, la ansiedad y la sumisión social (…). Interpretar al animal de la misma manera que interpretamos a los humanos nos lleva a equivocarnos” (Dacey y Coane, 2023).

El mascotismo y sus riesgos

Para el doctor Urbani, al momento de proyectar en Punch sentimientos de “amistad” con un peluche, “se le está reduciendo a un objeto de entretenimiento diseñado para satisfacer emocionalmente al espectador, ignorando por completo sus necesidades biológicas reales, narrativa que, además, promueve un marketing gratuito al mascotismo”.

La tenencia de mascotas, entendida como la práctica de cuidar animales en entornos domésticos, se vuelve peligrosa cuando se lleva a cabo con ejemplares exóticos, es decir, salvajes y no domesticados, categoría en la que entran cualesquiera que no sean gatos, perros o animales de granja. De acuerdo con el Fondo Internacional para el Bienestar Animal (International Fund for Animal Welfare, IFAW), “las mascotas exóticas con frecuencia incluyen animales que se comercializan ilegalmente, que podrían transmitir enfermedades a otros animales o a los humanos, que probablemente experimenten un bienestar deficiente en cautiverio, que son preocupantes desde una perspectiva de conservación o representan un riesgo para la seguridad de las personas”.

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Fuente: ACFIMAN